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Presentación

Analytica Buenos Aires tiene su origen en el año '88, cuando un grupo de analizantes interesados en comenzar su formación en psicoanálisis deciden adoptar la enseñanza de un analista, José L. Slimobich, como orientadora de su trabajo de lectura de los textos fundamentales del psicoanálisis, a partir de un acuerdo polÃtico: la ausencia de amos que verdaderamente lo fuesen.
AsÃ, en esa dispersión caracterÃstica de lo real, sin ley ni orden, la única ley que hemos aceptado fue no maltratar el lenguaje. Varios de los actuales miembros de Analytica Buenos Aires provenÃamos de todos esos años de educación, de discurso universitario que continuaba el respeto imaginario debido a los mayores. A cambio, adoptábamos la única distancia conveniente al estilo de lazo social del discurso analÃtico, la imposibilidad de la comunicación, la ley del malentendido que el lenguaje propicia. Fuimos muy criticados por la falta de jerarquÃas, sospechados –justamente– de conversar.
Lo que no nos impidió hacer muchas cosas en estos años. Jornadas, conferencias, grupos de estudio, publicaciones, actividades en la universidad, en instituciones educativas, médicas, culturales, y por supuesto, nunca indiferentes a la polÃtica, aquello que nos aleja de la psicosis, según Jacques Lacan.
Por eso Analytica Buenos Aires publica Letrahora, revista que da vuelta el guante del individualismo argentino, mostrando que hasta ahora los psicoanalistas se han conformado con un ser profesional, autoexcluyéndose de los asuntos de la ciudad. El psicoanálisis al revés, lee con la letra del discurso analÃtico la contemporaneidad, y acepta la contingencia del tiempo.
Esto es una consecuencia de nuestra posición teórica: la que José L. Slimobich nombró Paradigma del leer. Es la función del analista lector de una escritura en la palabra, la que abre el campo social en la palabra individual. La letra surge del lazo social entre seres hablantes y nos determina mucho más allá de las categorÃas familiares del complejo de edipo. Esto era impensable desde la famosa "escucha analÃtica", viciada de una predominancia del registro simbólico que Lacan abandona por diversas razones clÃnicas: fascinación con el inconsciente, automatismo mental producto de una verdadera “inflaciónâ€? del lenguaje y sus juegos que devalúan finalmente la palabra, autismo del que sabe, y goza de ello, pero no sabe hacer en el vÃnculo social.
Leer en la palabra del analizante es un arte propio del analista. No somos artistas de otro arte que aquel de la palabra portadora de escritura. De las artes aprendemos y aprovechamos el saber-hacer. Pero en el consultorio del analista, estas son efectuadas por el verdadero artista que es el analizante. Hace arte sin saberlo, pero sabiéndolo hacer. De allà que su sÃntoma sea el único saber que vale la pena. Llega a nosotros cansado de la psicologÃa lacaniana, habiendo resistido a sus intentos de domesticación y normalización. Habiendo rechazado, con muchos, los espejitos de colores de los ideales de una clase media argentina en vÃas de extinción, abandona los análisis que le prometen garantÃas acerca de un saber vivir normalmente, de acuerdo a los mandatos de la época. El neurótico no sufre sino por la verdad.
Este sitio, Letrahora, materializa una vez más nuestro vÃnculo de trabajo con grupos e instituciones de España, que comparten posiciones en psicoanálisis, de modo sostenido a partir del año 95, cuando el paradigma del leer comienza a cobrar su forma actual, la que tiene la pretensión de marcar y modificar la práctica concreta del psicoanálisis, y ¿porqué no?, aportar respuestas a la cultura y su malestar.
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