El hombre se aparta de su ser de lenguaje, de su consistencia social.En esa situación ¿qué son el crimen, el castigo y la responsabilidad?
"El silencio es el verdadero crimen de lesa humanidad"Mauricio Rosencof.1
I
Ante el espectáculo mudo de la crueldad, la escritura: "El esfuerzo denodado de mantener las palabras vivas y precisas". Pedro Charro.2 "Cada uno de nosotros es cada uno y todos los demás" Mauricio Rosencof.3 Una pequeña corrección: el espectáculo de una crueldad que al hacerla muda es doblemente cruel. Entre mudo y uno el equívoco que permite la letra. El uno del uno mismo, cruel con uno y con el otro.
II
"Arrastrados por el torbellino de esta época de guerra... andamos descaminados en la significación que atribuimos a las impresiones que nos agobian y en la valoración de los juicios que formamos. ...Sentimos con desmesurada intensidad la maldad de esta época" Sigmund Freud. 4" El psicoanálisis puede, por las instancias que distingue en el individuo moderno, aclarar las vacilaciones de la noción de responsabilidad para nuestro tiempo" Jacques Lacan.5
III
"Bajo las matas en los pajonales sobre los puentes en los canales hay cadáveres" Néstor Perlongher.6 Ya no el crimen con nombre y apellido, con la identificación de culpable y víctima. Cadáveres por todas partes, en los ojos de la miseria indigna, en la desidia, en la indiferencia que retira la voz y la mirada del semejante... el crimen. La impunidad es marca de este tiempo. ¿Hay responsables? ¿Somos todos responsables? Y si es así...¡pero si no he matado a nadie!, ¿en qué y de qué soy responsable? Estas preguntas que siempre se nos presentan demandando una respuesta urgente y total, recorrerán el trabajo que aquí propongo.
IV Sigmund Freud en "Tótem y tabú" ubica en el crimen primordial el origen de la ley universal, naciendo simultáneamente el sentimiento de culpabilidad inconsciente y la instancia del superyó como interiorización de la ley.Se explican desde allí una gran cantidad de estructuras psicopatológicas vinculadas con el autocastigo y se esclarecen también algunas anomalías de la vida cotidiana que se hacen correlativas del descubrimiento de una inmensa morbilidad. Lo mórbido es retomado por Jacques Lacan al inicio del Seminario 7 "La ética del psicoanálisis". Cito: "Nuestra experiencia nos condujo a profundizar el universo de la falta. Este término es el que emplea, agregándole un adjetivo, nuestro colega Hesnard: El universo mórbido de la falta (...) Imposible disociar este aspecto del universo de la falta como tal, y toda la reflexión moral de nuestra época esta marcada por el sello del vínculo entre la falta y la morbidez (...) Es llamativo observar cómo ceden a veces a algo así como la tentación de un optimismo que parece excesivo (...), al pensar que una reducción de la morbidez podría conducir a una suerte de volatilización de la falta".7 Esta falta es lo que de la ley se hace deseo. Así nos lo explica Regina González -psicoanalista del Instituto de Psicoanálisis de Pamplona-, cuando respecto del superyó, esa instancia que cuantas más satisfacciones se le ofrecen más tiránica se vuelve, nos dice: "Ley insensata pues es una ley que ordena un goce por fuera de la ley ya que gozar plenamente es imposible (...) El único precio a pagar es el que el sujeto paga por acceder al deseo, el objeto con el que se paga, la libra de carne, es el objeto de satisfacción del deseo, la pérdida de un goce pleno, ya que el deseo es un límite al goce".8 Esta ley es de la estructura del lenguaje, y su carácter de incomprensibilidad es por la dependencia del hombre respecto del mundo humano, un mundo que es de lenguaje y que nos dice que no podemos alcanzar la Cosa, haciendo de la cosa imposible letra del deseo que porta el pasado y el porvenir sin hacer de ello destino. Así queda el hombre inevitablemente prendido al Otro del lenguaje; destino ineludible -nos va a decir Freud- de no tener más que el vínculo a otro hablante. En ese marco nos habla "El malestar en la cultura".
V
¿Se puede explicar el crimen según lo antes expuesto relativo a la ley y el nacimiento del superyó? Lacan es preciso en este punto. Tomaré la lógica y algunas citas de su texto "Introducción teórica a las funciones del psicoanálisis en criminología".9 Pone allí en primer plano el castigo y la responsabilidad. Cito: "Las creencias gracias a las cuales este castigo se motiva en el individuo, así como las instituciones por las que pasa el acto dentro del grupo, nos permiten definir en una determinada sociedad lo que en la nuestra designamos con el término responsabilidad. Pero de allí a que la entidad responsable sea siempre equivalente media alguna distancia". En el mismo texto, opone dos ejemplos: a) "los robos de aquel estudiante de medicina que sólo terminaron cuando se dejó apresar por la policía berlinesa", y que refiriéndonos a lo que se sitúa en la psicopatología como necesidad de autocastigo, su conducta podría "volverse clara a la luz de la interpretación edípica". b) "...un hecho constante en los anales del ejército (...) El gusto que se manifiesta el día de gloria que lo pone en contacto con sus adversarios civiles, por la situación que consiste en violar a una o varias mujeres en presencia de un varón, preferentemente macho o previamente reducido a la impotencia (...) Decimos que es un crimen real, aunque se lo haya cometido en una forma edípica, y su autor sería castigado con toda justicia si las condiciones heroicas en que se lo da por realizado no hicieran las más de las veces asumir la responsabilidad al grupo que cubre al individuo". En este sentido "la responsabilidad, es decir el castigo, es una característica esencial de la idea del hombre que prevalece en una sociedad dada". Esta última frase nos trae, tal vez, algo antiguo: no parece corresponderse con nuestra época. Hay en ese mismo texto dos párrafos que orientan una explicación: "Una civilización cuyos ideales son cada vez más utilitarios, comprometida como está en el movimiento acelerado de la producción, ya no puede conocer nada de la significación expiatoria del castigo. Si retiene su alcance ejemplar, es porque tiende a absorberlo en su fin correccional. Es que el nuevo hombre, abstraído de su consistencia social, ya no es creíble (...) lo cual quiere decir que, no siendo ya pecable, no es posible añadir fe de su existencia como criminal ni, con ello, a su confesión. De allí pues que sea menester tener motivos, juntamente con los móviles del crimen, motivos y móviles que deben ser comprendidos por todos (...) De ahí, la puerta del pretorio está abierta al psicólogo."No creo que resulte exagerado tomar estos dos últimos párrafos como una advertencia de las consecuencias de que el hombre se aparte de su ser de lenguaje, ni entender que es a eso a lo que se refiere Lacan cuando nos dice "el nuevo hombre abstraído de su consistencia social". Separación de su ser de lenguaje correlativo del crecimiento de "las voces del mercado, potentes, reiterativas, numerosas que convocan al yo haciendo creer que somos individuos habitados por una falta imaginaria que se puede rellenar con objetos técnicos".10 En esta "comprensión por todos de móviles y motivos", tan cara a la psicología (en la que cabe incluir a cierta desviación de la práctica psicoanalítica que se juega todas sus esperanzas por la transformación del individuo), nadie es responsable; todos somos ciegos, insensibles, fantasmas que se refugian en la intimidad de sus pertenencias y sus miserias. Esa es nuestra propia pesadilla.
VI
"En cada uno habla la voz de los muertos, porque ellos pueblan nuestros modos de sentir, de vivir, de morir. Y por lo tanto, el que se desentiende, el que se cree ausente, una recomendación: recuerda tu propia pesadilla. Esa pesadilla que Freud descubre en el hombre: su impronta de destrucción al otro. A esa presencia de la violencia inmediata respondemos con el autismo y el aislamiento, con la desconfianza y el silencio".11
"En una civilización en la que el ideal individualista ha sido elevado a un grado de afirmación hasta entonces desconocido los individuos resultan tender hacia ese estado en el que pensarán, sentirán, harán y amarán exactamente las cosas a las mismas horas en porciones del espacio estrictamente equivalentes. Ahora bien, la noción fundamental de la agresividad correlativa a toda identificación alienante permite advertir que en los fenómenos de asimilación social debe haber... un límite".12 El límite es la letra. No alcanza con la palabra que puede convertirse en arma de dominio. "La letra hace nuestra historia y los modos de ahondar y de abordar el goce de nuestro cuerpo, ella nos hace. Por eso el psicoanálisis no busca el dios de la sabiduría, ni la expansión del conócete a ti mismo, se limita tal como se limitan los cálculos. La letra es un límite en lo real de la pulsión de muerte. Y la función del analista es ser el lector de la escritura que habla, para presentar aquello que enreda en tu palabra escrito y goce (...) ¿Con qué fin? Ante todo para acceder al deseo, pues el deseo no se habla; lo que se habla son demandas. El deseo se escribe. Y en ese camino del deseo tan diferente de la aceptación del destino, hacer aletear un nuevo amor, un amor distinto al amor por la muerte".13 Así, cualquier grupo humano que no acepte el límite de la letra se adentrará indefectiblemente en el desprecio por la palabra del otro y por la suya, con las consecuencias de rivalidad y destrucción que ello implica.
Notas: 1.- Rosencof, Mauricio. Las cartas que no llegaron. Editoral Alfaguara Argentina, 2002. (Ver Entre cultura y política en la página 17 en este número de letrahora). 2.- Charro, Pedro. Palabra y silencio. En Lacan: Amor y deseo en la civilización del odio. Editorial de la Universidad de Granada, 2004. 3.- Rosencof, Mauricio. Op. cit. 4.- Freud, Sigmund. Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte. Biblioteca Nueva. 5.- Lacan, Jacques. Introducción teórica a las funciones del psicoanálisis en criminología. En Escritos 1. Editorial Siglo XXI. 6.- Perlongher, Néstor. Escritor, sociólogo y antropólogo argentino. Cabe aclarar que el extenso poema Cadáveres denuncia la situación del terror perpetrado por el gobierno militar argentino entre los años 1976-1983. 7.- Lacan, Jacques. Capítulo 1. El Seminario. Libro 7 La ética del psicoanálisis. Editorial Paidós. 8.- Gónzalez, Regina. Sentimiento de culpabilidad y vinculo social. En Lacan: Amor y deseo en la civilización del odio. Editoral de la Universidad de Granada, 2004. 9.- Lacan, Jacques. Escritos 1. Op. cit. 10.- Muerza, Pedro. Notas sobre el autismo social. Letrahora, 2003. Nº 4 página 23. 11.- Slimobich, José L. La memoria granadina del horror de Mauthaussen. Introducción. Letrahora, 2003. Nº 4 página 18. 12.- Lacan, Jacques. Escritos 1. Op. cit. 13.- Slimobich, José L. La letra, presente del deseo. En Lacan: amor y deseo en la civilización del odio. Editoral de la Universidad de Granada, 2004.